No estás contento con lo que eres. Esto es ambición. Entonces tendrás que estar en desgracia, porque no podrás ser ninguna otra cosa. Sólo puedes ser tú mismo; nada más es posible. Todo lo demás es simplemente inútil, dañino, peligroso. Puedes desperdiciar toda tu vida, toda tu existencia. Lo que sea que eres, lo eres. Acéptalo; no desees ser diferente, porque una vez que te aceptas a ti mismo, muchas cosas comienzan a suceder. Pero la primera cosa... Si te aceptas a ti mismo totalmente, lo primero que te ocurre es una vida no-tensa. No hay tensión. No quieres ser ningún otro; no hay ningún sitio donde ir. Entonces puedes estar en el Recuérdalo, no puedes ser ambicioso en el momento presente. Es imposible. No hay espacio. El momento presente es tan atómico, tan pequeño, que no te puedes mover en él. Puedes estar en él, pero no puedes desear estando en él. Es suficientemente grande para estar en él, pero no es suficientemente grande para desear. Para desear necesitas futuro, tiempo. Realmente, el tiempo existe a causa del deseo. Para los árboles aquí, no hay tiempo. Para los pájaros cantando aquí, no hay tiempo. Para las estrellas, para el sol y para la tierra, no hay tiempo. El tiempo existe por el deseo humano. Si la humanidad no estuviera en esta tierra, no habría tiempo; no habría pasado ni futuro. Tu deseo crea el futuro. Tu memoria crea el pasado. Ambos son parte de tu mente. No desees y el futuro desaparece. Y cuando no hay futuro, ¿cómo podrás estar tenso? ¿Cómo? No hay posibilidad de estar tenso si no hay futuro. Y si no hay pasado -si sabes que es simplemente la memoria, el polvo recogido en el camino- ¿cómo podrá haber alguna ansiedad? Con el pasado entra la ansiedad. Y con el futuro -los planes, la imaginación, las proyecciones- existe la tensión. Cuando cae el pasado y el futuro no está abierto, estás en el aquí/ahora. Sin ansiedad, sin tensión, sin angustia. No-ambición significa aceptarte a ti mismo tal como eres. Pero eso no significa que no exista la posibilidad de crecimiento. Al contrario, cuando te aceptas a ti mismo tal como eres, la transformación comienza. Comienzas a crecer, pero la dimensión difiere. Entonces la dimensión no es en el futuro sino en lo eternal. Date cuenta bien de la diferencia. Puedes moverte de dos maneras. Si te mueves en el futuro, te estás moviendo en la mente: una ficción, un mundo de sueños. Si no te mueves en el futuro, entonces una dimensión diferente se abre para ti desde este mismo momento. Te estás moviendo en lo eternal. Lo eternal está escondido en el momento. Si puedes estar aquí ahora mismo, en el momento, has entrado en lo eternal. Si continúas pensando en el futuro y en el pasado, estás viviendo en lo temporal. Lo temporal es el mundo y lo eternal es nirvana.
La mente ambiciosa no puede estar en el ahora. Puede estar en cualquier otra pane pero no puede estar en el ahora. La mente ambiciosa siempre se mueve lejos del presente. Está pensando en aquello que va a venir; está pensando en el mañana. Está pensando en la otra vida; no está interesada en la vida que está aquí. Está interesada en algo que debería ser. No está interesada en lo que 'es'; siempre está interesada en lo que 'debería', en el 'debería'.
Permite que la vida te suceda. ¿Cómo puede ser hecho eso? Estando alerta aquí. Sin tener el deseo de estar en alguna otra parte. Desde el momento en que comienzas a desear la vida, te vuelves temeroso de la muerte. Tiene que ser así, porque el deseo por la vida crea el temor a la muerte. No hay muerte. En realidad nada muere; nada puede morir; es imposible. La muerte nunca ocurre; no existe la muerte. Entonces, ¿por qué sentimos tanto por la muerte?, ¿y por qué tenemos miedo de ella? ¿Por qué tenemos temor de algo que no existe? Tenemos temor de la muerte a causa de nuestro deseo por la vida. El deseo por la vida crea un temor como reacción: el temor a la muerte. Nosotros no conocemos la vida, pero deseamos la vida. Entonces el temor viene cuando creemos que la vida va a ser destruida. Vemos que la muerte ocurre... que alguien muere. ¿Has observado alguna vez el hecho de que siempre es algún otro el que muere, nunca tú? Siempre es algún otro. Ves la muerte desde afuera; no la has visto desde adentro. Ves morir a alguien, pero no sabes lo que le está sucediendo en su núcleo más interno. Simplemente sabes lo que está sucediendo en la periferia. La periferia ha muerto; ya no más está viva, el hombre no puede respirar. ¿Pero qué es lo que le ha sucedido en el núcleo, en el mismo ser, en el centro? Eso no lo sabes. Nadie ha presenciado la muerte. Y nadie puede, porque hay una sola manera de presenciarla: si entras en tu propio núcleo más interno y la presencias desde ahí. Pero la muerte nunca sucede ahí. Por eso es que un Buddha se ríe de la muerte, un Krishna se ríe.
Extracto del libro la "Nueva Alquimia", autor Osho.
aquí y en el ahora. No hay comparación. Tú mismo eres único. Ya no piensas más en función de los demás.
Entonces no hay futuro. La ambición necesita el futuro, necesita espacio para crecer. No puede crecer en el aquí y en el ahora; no hay espacio. Este momento es tan pequeño, tan atómico. La ambición necesita el futuro; y cuanto mayor sea la ambición, mayor será el futuro que sea necesario.
Si dejas de desear la vida, el temor a la muerte desaparece inmediatamente. Y cuando el temor a la muerte desaparece, podrás saber lo que es la vida. Una mente que está temblando
de miedo y angustia no podrá conocerla. Para conocer es necesario una consciencia muy tranquila, sin temor, sin miedo.
http://www.youtube.com/watch?v=LDW3aNfw378
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Hola linda:
Te cuento que estoy loca con los examenes pero la semana entrante le dedicare el tiempo necesario a tu blog, solo pase a decirte que continuo leyendote a pesar de mi falta de comentarios
Besos